Lolita Torres, genio y figura

Un sitio para recordarla


Con la firme intención de enmendar el olvido y el vacío en el que semejante artista se ve sumergida, y rescatando esta maravillosa "perla negra" de entre la simple bijouterie, damos comienzo a este blog para su homenaje permanente e indeclinable.


Continuará.....


domingo, 7 de marzo de 2010

El amor... en la vida y en el cine.

¡Luz, cámara, acción! fue lo primero que pensó Enrique Carreras cuando la vio actuando en Goyescas. Esa era “la” chica que buscaba para su película e impulsado por el buen olfato la contrató inmediatamente. Para Lolita era su primer protagónico y, tras veintiocho semanas en cartel, “Ritmo, sal y pimienta” se constituyó en el primer peldaño de una serie exitosa de títulos. Luego de los primeros filmes con los hermanos Carreras se inició el ciclo para Argentina Sono Film con sus películas más recordadas: La mejor del colegio, Más pobre que una laucha, La edad del amor, Un novio para Laura, Amor a primera vista, Novia para dos… ¡Títulos de colección!
En cada uno de ellos podía descubrirse a una Lolita cada vez más eficaz, más precisa como comediante, radiante como mujer, segura, graciosa, convincente. Una artista plena que no cesaba de crecer. El público llenaba las salas durante semanas, y seguramente fue que… ¡Lolita rompió con el molde!
Ya había suficientes mujeres inalcanzables bajando por fastuosas escaleras, envueltas en vestidos largos y lujosos, con expresiones seductoras y voces susurrantes… y no es que estuviera mal eso, todo lo contrario… pero ya era hora de ver reflejada en la pantalla grande a la chica común, al menos en cuanto a modos y costumbres. Más allá de que su personaje perteneciera a un hogar humilde o a la alta sociedad, lo cierto es que Lolita reflejó a un tipo de chica con el que las jóvenes del momento gustaban identificarse. Se parecía más a la que todas eran o a la que querían ser. Sus personajes podían ser de origen modesto o adinerado, cometer travesuras o embarcarse en aventuras increíbles, enamorarse del profesor o del muchacho de barrio, del hijo del jefe o del cantante de moda… o de quien cualquiera se podía enamorar. Pero es que además la chica cantaba ¡Y cómo cantaba! ¿Entonces, qué más se podía pedir? Tal vez se había encontrado una nueva fórmula para el éxito que a su personalidad le caía redondita.
Junto al triunfo en el cine, explotó el boom de la radio, la grabación de discos para el sello Odeón y la fama inesperada y descomunal en la ex Unión Soviética. Todo ello sumado no hizo otra cosa que vigorizar la plataforma en que su celebridad se apoyaba y proyectaba firme y “en crescendo”. Su cara de chica buena, dulce y simpática, adorada por muchos, asomaba con frecuencia desde las tapas de las revistas de moda.
También en teatro había sumado un nuevo éxito: “Ladroncito de mi alma”, comedia musical que protagonizó con Juan Carlos Mareco, con la que agotaban las localidades cada noche, hasta que la muerte de Evita Perón acabó con los deseos de la gente de asistir a los espectáculos públicos.
En 1955 conoció a Santiago Rodolfo Burastero, ingeniero agrónomo, de quien se enamoró y con quien contrajo enlace en julio de 1957. Tras un largo viaje de bodas, anunciaron la llegada del primer hijo, Santiago, que nacería en abril de 1958.
Tras un paréntesis en su actividad artística, producto de su embarazo y maternidad, aceptó participar del Festival de Cine de Mar del Plata. El matrimonio Burastero se dirigía en auto hacia la costa argentina, cuando Santiago perdió el control del vehículo produciéndose un accidente que sería fatal. Lolita se llevaría del hecho fracturas y golpes pero, días más tarde y tras varios intentos médicos por salvarlo, su esposo perdía la vida en el hospital marplatense.
Fue, lamentablemente, la única historia de amor que no pudo terminar de filmar.



"Martirio de amor", canción de la película Ritmo, sal y pimienta.

jueves, 18 de febrero de 2010

El caramelero de El Tronío...

Si hay algo que me hubiera gustado conocer, fue la época en que Lolita cantaba en un colmao siendo apenas una criatura. No me hubiera importado nada nacer veinte o treinta años antes con tal de haber vivido aquella etapa, en los años cuarenta. Lo mismo lo de la radio…me habría encantado formar parte de aquella “batahola” que se armaba en Radio Belgrano, año tras año, cuando Lolita cantaba en su auditorio, junto a la orquesta de Ramón Zarzoso y con público presente. Seguramente que yo también habría sido una más de los que, a fuerza de codazos y empujones, conseguían la preciada entrada sin la cual era imposible entrar. Y es que así eran las cosas por entonces. Las presentaciones de Lolita comenzaron tímidamente en 1942 en Radio El Mundo y se prolongaron durante nueve años. En 1951 pasó a Radio Belgrano y fue para entonces, cuando ya gozaba de una sólida fama, que sus actuaciones concitaban a un público tan numeroso que excedía la capacidad del auditorio y se dispersaba por los pasillos de la emisora y oficinas. Y aquellos que no conseguían entrar, permanecían en la calle conformándose al menos con verla salir. Pero todo eso fue después.
El debut de Lolita Torres en los escenarios porteños se produjo el 2 de Mayo de 1942, en el Teatro Avenida, incorporándose al elenco “Maravillas de España”. Tenía tan sólo 12 años de edad. Su actuación, promisoria desde el inicio, no duró mucho más de quince días ya que la figura que encabezaba la compañía, Pepita Llaser, al ver como una nena hasta entonces desconocida le robaba protagonismo día tras día, exigió que se le rescindiera el contrato inmediatamente. A la nena, por supuesto.
Sin embargo, nada iba a detener un destino que estaba signado de antemano. Lolita fue contratada por el director de Radio El Mundo y también por el dueño de un colmao que abriría sus puertas en breve: El Tronío.
Fue en esa sala donde conocería el sabor del primer éxito, al ponerle voz y gracia a “El caramelero”, un pregón que el músico Francisco Marrodán compuso especialmente para ella. Ya comenzaría a hablarse de “la chica que canta El caramelero en El Tronío”. Fue en esa sala donde la vieron el director Bayón Herrera y el actor Luis Sandrini, y la contrataron inmediatamente para la que sería su primera aparición en el cine: “La danza de la fortuna”, junto a Olinda Bozán y Luis Sandrini, en 1944.
Más tarde, fue figura de Goyescas, sala de música internacional. Participó también de la comedia musical “Zazá”, y tendrían lugar sus primeras giras artísticas por Uruguay, Chile, Brasil, Cuba y México.
En aquellos años cuarenta, y quizás sea esto lo menos conocido de su trayectoria, Lolita participó con sus cuadros musicales en teatro de revistas, sobre los escenarios de los Teatros Casino y Comedia.
Después vendría todo lo demás: el éxito en el cine con su contundente espaldarazo, la locura de Radio Belgrano, la descomunal fiebre “Lolitista” en todas las naciones de la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, su casamiento, el primer hijo, la viudez.
A veces pienso en las diferencias que existen entre unas épocas y otras. Antes, para triunfar, había que tener talento. Todo era a pulmón, suma de ángel y esfuerzo. Hoy, las cosas son distintas, se puede cantar no tan bien… siempre habrá en el estudio de grabación un software que permita mejorar una voz o corregir una afinación defectuosa. Antes algo así era impensado. Lolita cantaba bien porque le sobraba talento y fue por eso que pudo cantar casi todo aquello que le dio la gana. Si a su talento natural hubiera podido sumarle en los años de esplendor toda la tecnología de la que disponen hoy los cantantes, supongo que su estrella hubiera sido absolutamente inalcanzable y la magnitud de su fama, incalculable.



Presentación de Lolita en el programa "Hola Susana", mayo de 1992

viernes, 29 de enero de 2010

Una nena que se las traía...

“¡Una nena! ¡Es una nena!”, anunció con voz entusiasta la partera. Y lógicamente la familia se apretó en fuertes abrazos, deseándole las felicidades del caso al flamante papá. Toda la escena, nacimiento incluido, aconteció en la casa de los abuelos maternos, en Avellaneda, que fue la ciudad donde transcurrió casi toda su infancia.
Betty, la nena de esta historia, comenzó a crecer y aprendió a hablar, pero no contenta con tan poca cosa como era la palabra hablada, casi a la vez aprendió a cantar. Y aquello de “marinero peta peta, marinero peta po”, con lo que deleitaba y divertía a su familia, pasó a ser la primera canción de lo que años más tarde sería un extenso repertorio. Del mismo modo, el paquete de agujas que le regaló un vendedor ambulante al que la criaturita aceptó cantarle, pasó a ser el primer sueldo ganado gracias al don de su voz.
Pero para angustia de Betty, también llegó el momento de ir a la escuela, asunto que no le agradaba en lo más mínimo. Cuadernos y libros no eran precisamente los instrumentos que más le gustaban, y años más tarde siempre diría risueña que aquello de “La mejor del colegio” sólo fue verdad en el cine. A ella lo que más le gustaba era cantar y eso es lo que hacía cada vez que podía.
A los 11 años de edad se animó a enviar su foto a un concurso de Radio Splendid y fue convocada. Buscaban una actriz para hacer el papel de “damita joven”. Betty era una nena apenas y por no desilusionarla diciéndole que no era lo que buscaban, los integrantes del jurado preguntaron: “¿Qué sabés hacer?”. Ni lerda ni perezosa contestó: “Yo sé cantar”. Cantó “Horchatera Valenciana”, una marcha de moda en aquel momento, y ya no hizo falta nada más.
Era el primer paso. El primer eslabón. Luego se dispararía todo lo demás: radio, cine, discos, teatro, giras, televisión. La nena nacida aquel 26 de marzo de 1930 había cumplido su sueño.
El artista nace, no se hace”, dicen algunos. Otros acotan que “con preparación, empeño y paciencia”, también se hace. Yo agrego que esto último puede ser posible pero que, nosotros, el público, enseguida captamos la diferencia que –y aquellos que se hicieron, me perdonen- es abismal. Eso es lo que se le notaba a Lolita: que nació artista, lo fue desde la cuna o, más aún, desde la panza de su mamá. Esa nena, pícara y graciosa, llegó al mundo predestinada a hacer felices a muchísimas personas con ese don que muy pocos tienen: cantar. Pero Lolita no cantaba así nomás, tenía la costumbre de afinar, de impostar correctamente, de respetar al autor y al músico que la acompañaba. ¡La pucha!!! Cuánta cosa rara hoy en día y, para colmo, todo junto en una misma cantante.
¡Qué suerte inmensa tuve de, además de escucharla durante toda mi vida, poder conocerla y ganarme su cariño!!!



Entrevistada por Pinky para el programa de televisión "La década del sesenta", Lolita relata cuales fueron las primeras canciones que cantó sobre un escenario ya como profesional.

miércoles, 27 de enero de 2010



FILMOGRAFÍA:

La danza de la fortuna
Luis Sandrini , Olinda Bozán, Héctor Quintanilla, Lolita Torres, Luisa de García León
Dirección: Luis Bayón Herrera
Estrenada el 13 de abril de 1944, en el Cine Monumental

Ritmo, sal y pimienta
Lolita Torres, Ricardo Passano, Mario Baroffio, María Esther Gamas, Tito Climent, Gogó Andreu –
Dirección: Carlos Torre Ríos
Estrenada el el 7 de febrero de 1951, en el Cine Normandie

El mucamo de la niña
Lolita Torres, Alfredo Barbieri, Tito Climent, Gogó Andreu, Alejandro Maximino
Dirección: Juan Sires y Enrique Carreras
Estrenada el 24 de octubre de 1951, en el Cine Nomandie.

La niña de fuego
Lolita Torres, Ricardo Passano, Mario Baroffio, Helena Cortesina, Noemí Laserre, Delfy Miranda.
Dirección: Carlos Torre Ríos
Estrenada el 11 de septiembre de 1952, en los Cines Metropolitan y Suipacha

La mejor del colegio
Lolita Torres, Alberto Dalbes, Francisco Álvarez, María Armand, Ramón Garay, Egle Martin
Dirección: Julio Saraceni
Estrenada el 18 de junio de 1953, en el Cine Monumental

La edad del amor
Lolita Torres, Alberto Dalbes, Ramón Garay, Domingo Sapelli, Julián Pérez Ávila, Herminia Mas, Floren Delbene
Dirección: Julio Saraceni
Estrenada el 29 de enero de 1954, en el Cine Ocean.

Más pobre que una laucha
Lolita Torres, Alberto Dalbes, George Rigaud, Ramón Garay,
Dirección: Julio Saraceni
Estrenada el 27 de enero de 1955, en el Cine Monumental

Un novio para Laura
Lolita Torres, Alberto Berco, Francisco Álvarez, Isabel Pradas, Julián Bourges, José Comellas
Dirección: Julio Saraceni
Estrenada el 5 de mayo de 1955, en el Cine Broadway.

Amor a primera vista
Lolita Torres, Osvaldo Miranda, Ramón Garay, Nelly Láinez, Morenita Galé, Susana Campos, Nelly Láinez, Lalo Malcolm
Dirección: Leo Fleider
Estrenada el 15 de marzo de 1956, en el Cine Monumental

Novia para dos
Lolita Torres, Osvaldo Miranda, Luis Dávila, Ramón Garay, Beatriz Bonnet, Vicente Rubino, Julián Pérez Ávila
Dirección: Leo Fleider
Estrenada el 23 de agosto de 1956, en el Cine Normandie

La hermosa mentira
Lolita Torres, José Cibrián, Luiis Dávila, Héctor Calcagno, Alba Castellanos, María Armand, Alejandro Maximino
Dirección: Julio Saraceni
Estrenada el 20 de marzo de 1958

La maestra enamorada
Lolita Torres, Alejandro Rey, Héctor Calcaño, Marcos Zucker, Laura Hernández, Julián Pérez Ávila, Eloísa Cañizares
Dirección: Julio Saraceni
Estrenada el 2 de marzo de 1961, en el Cine Monumental

Cuarenta años de novios
Lolita Torres, Germán Cobos, Juan Bono, Julián Pérez Ávila, José María Vilches, Ángeles Martínez, Paquita Mas
Dirección: Enrique Carreras
Estrenada el 3 de octubre de 1963, en los cines Trocadero y Grand Splendid.

Ritmo nuevo, vieja ola
Lolita Torres, Jorge Salcedo, Tita Merello, Mercedes Carreras, Ángel Magaña, Santiago Gómez Cou, Roberto Airaldi
Dirección: Enrique Carreras
Estrenada el 19 de agosto de 1965, en el cine Ocean.

Pimienta
Lolita Torres, Luis Sandrini, Roberto Airaldi, Selva Alemán, Ubaldo Martínez, Francisco de Paula, Nelly Prince, Guillermo Brédeston
Dirección: Carlos Rinaldi
Estrenada el 19 de mayo de 1966

Joven, viuda y estanciera
Lolita Torres, Jorge Barreiro, Ignacio Quirós, Elena Lucena, Leonor Rinaldi, Guillermo Battaglia, Luis Landriscina, Berugo Carámbula
Dirección: Julio Saraceni
Estrenada el 24 de septiembre de 1970

Allá en el Norte
Lolita Torres, Carlos Estrada, Jorge Barreiro, Idelma Carlo, Marisa Grieben
Dirección: Julio Saraceni
Estrenada el 19 de abril de 1973

sábado, 23 de enero de 2010

BIOGRAFIA

Beatriz Mariana Torres era el nombre verdadero de Lolita Torres, quien nació en Avellaneda, Pvcia. de Buenos Aires, el 26 de marzo de 1930. Vivió unos pocos años de su infancia en el barrio de Tapiales para regresar luego a su ciudad natal. Fue cantante y actriz. Debutó en el Teatro Avenida en 1942, en la compañía "Maravillas de España". Pronto fue contratada para cantar en el colmao El Tronío y en Radio El Mundo, donde trabajó durante nueve años, para luego pasar a Radio Belgrano. En ella, la innumerable cantidad de recitales realizados en su auditorio, con orquesta en vivo y público presente, fueron testigos de las multitudes que el anuncio de su nombre convocaba.
En los comienzos de su carrera, cantó en Goyescas, importante sala de música internacional, y participó en varias revistas porteñas encabezadas por las figuras famosas del momento, teniendo a su cargo los cuadros musicales.
Realizó giras por Uruguay, Brasil, Chile, Cuba, Estados Unidos, España y Rusia. Justamente en la ex Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas alcanzó un éxito sin precedentes como ningún otro artista argentino, motivo por el cual sus conciertos debían programarse en salas que pudieran albergar miles de espectadores. Siete extensas giras la llevaron a recorrer en diferentes ocasiones los distintos paises que formaban la por entonces denominada U.R.S.S.
Aunque comenzó su carrera cantando solo música de género español, incursíonó más tarde en diferentes ritmos que la convirtieron en prestigiosa intérprete de música internacional.
En 1957 se casó con el ingeniero Santiago Rodolfo Burastero y de esa unión nació su primer hijo, Santiago Ezequiel, el 26 de abril de 1958. Pocos meses más tarde, el matrimonio sufrió un accidente automovilístico a consecuencia del cual perdió la vida el esposo de Lolita. Su vida siguió adelante y supo recuperarse del dolor. Volvió a casarse en diciembre de 1960 con Julio César "Lole" Caccia, amigo de la familia Burastero. Con él tuvo cuatro hijos más: Angélica Teresa, Marcelo Julio, Mariana Beatriz y Diego Antonio (este último es el tan famoso Diego Torres).
Su trayectoria en cine comenzó en 1944 con "La danza de la fortuna", pero fue en el transcurso de los años '50 cuando alcanzó su máximo esplendor. Sus películas fueron éxito de taquilla permaneciendo varias semanas en cartel. La última de ellas, "Allá en el Norte", fue estrenada en 1973.
En la década del sesenta realizó varias comedias para televisión, algunas de ellas en capítulos semanales que se extendían a lo largo de tres meses (El sí de las niñas, La casa de la Troya, La hermana San Sulpicio, Señorita Medianoche, Dos gotas de agua, Candilejas, Mariana, Burbuja) y otras en formato de unitarios (El genio alegre, Mi prima está loca, Sangre y arena, Gorrión). Además, también realizó infinidad de recitales que le permitieron a través de todos los canales exhibir su ecléctico repertorio, luciendo virtudes de las que muy pocos son capaces.
El teatro le permitió mostrar a la gran comediante que fue con títulos como Ladroncito de mi alma, Según pasan los años, Mundo de candilejas, Tu cuna fue un conventillo. Sin ninguna duda fue este el ámbito donde más cómoda se sintió para expresarse fundamentalmente como cantante, en un encuentro directo y casi familiar con el público que la había seguido desde sus comienzos y el más reciente que, con su apertura musical, había sabido conquistar.
Lolita cantó sobre los más diversos escenarios de Argentina y de otros países del mundo, hasta que solamente una enfermedad dura e implacable la apartó de ellos.
Recibió gran cantidad de premios y distinciones a lo largo de algo más de cincuenta y un años de trayectoria artística. El último que recibió en vida fue su nombramiento como Ciudadana Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un mes antes de su fallecimiento.
Lolita Torres padeció artritis reumatoidea en los últimos años de su vida. Murió el 14 de septiembre de 2002, a los 72 años de edad.