Lolita Torres, genio y figura

Un sitio para recordarla


Con la firme intención de enmendar el olvido y el vacío en el que semejante artista se ve sumergida, y rescatando esta maravillosa "perla negra" de entre la simple bijouterie, damos comienzo a este blog para su homenaje permanente e indeclinable.


Continuará.....


domingo, 15 de agosto de 2010

ESPIANDO LAS PELÍCULAS V

María del Carmen es una chica adorable pero no para de meter la pata, tiene a sus abuelos en vilo todo el tiempo, esa pobre gente hace las veces de padres, de cómplices y tratan de tapar todas las macanas de la nieta. Pero María del Carmen también es “La mejor del colegio” y eso no es poca cosa…. La Mejor del colegio o La colegiala apasionada o Самая лучшая в школе (1953) es un peliculón en su género, tanto es así que si hubiese sido filmada en Estados Unidos seguramente hubiese sido parte de aquella fantástica antología del cine musical que fue “That’s entertainment”(1974), pero la filmaron en Argentina y no está incluída en nada que se le parezca. Más allá de todos los enredos y las situaciones cómicas que aparecen todo el tiempo y los excelentes actores como Ramón Garay y Francisco Álvarez tiene números musicales muy atractivos, incluso mucho más atractivos de lo que pensé durante toda mi vida. Ya es sabido que como tantas otras cincuentonas yo nací viendo esa película de modo que mi objetividad es prácticamente nula, sin embargo algunos detalles que surgieron a través de los videos en Youtube me llamaron a la realidad y a un esbozo de objetividad. Como consecuencia del “éxito” (dentro del número de visitas que puede llegar a tener un video de nuestra homenajeada, estar arriba de 11000 y sin ninguna compañía que atraiga público, es un suceso inigualable) que el video “Dile que venga por ti” viene arrastrando y por haber recibido en los últimos días comentarios de lugares como Australia, Isla de Malta, Italia, fans de Gigliola Cinquetti que tuvieron acceso al video por recomendación de un argentino pro Gigliola, en fin, decidí que era el momento de abordarlo.

Recordemos la escena en que Gervasio (el padre de la chica) mandado a llamar para tomar cartas en el asunto de la expulsión de su hija del colegio, ya saturado de las consecuencias del “mal” comportamiento de María del Carmen le dice sin rodeos:
…. Naciste tú y perdí a tu madre…. ( Comellas era español pero los parlamentos oscilan permanentemente entre el tu y el vos, Francisco Álvarez tiene un tratamiento mixto constante) , sentencia que es inmediatamente retrucada por el abuelo Benavídez:…. “Esto es una brutalidad” (¡y se quedó corto!) a lo que Gervasio responde:…”Esto es un desahogo….. esto es un………” (sí señores esto es un flor de infarto del miocardio). Gracias a Dios y a las buenas artes del doctor Marcelo, don Gervasio se salva porque la pobre chica no sería muy juiciosa pero ya tenía suficiente con la madre muerta para, el colmo de los males, ¡“cargarse” también al padre! … pero no, Gervasio se recupera y además no le viene otro infarto cuando se da cuenta que la nena está evidentemente enamorada y correspondida por el doctor Marcelo que está supuestamente casado.
De todas maneras María del Carmen la está pasando mal, la chica no duerme y en una de esas noches en vela, como ya vimos era su costumbre, se levanta de la cama y en uno de los modestos saloncitos de su humilde mansión contempla el óleo (en esa época no era otra cosa) tamaño natural de su madre muerta, un cuadro monumental con “un algo” de Julio Romero de Torres. Además pone un 78rpm grabado por su madre y que le está dedicado por su incondicional abuelo. En ese preciso instante se desata esta escena electrizante.


“Dile que venga por ti” es una zambra, como “ La Niña de Fuego” o “Martirio de Amor”, que de acuerdo con la definición que da Susana Navalón en la columna Los Palos del Flamenco de una página dedicada al tema, la zambra en lo que se refiere al canto tiene un origen muy antiguo pero devino en “canción aflamencada” debido a las versiones orquestales aparecidas en los años 40. “Dile que venga por ti” es de autoría de Salvador Valverde y Ramón Zarzoso pero curiosamente esta canción no figura en el espacio que Argentores dedica a Valverde dentro de las compuestas en asociación con Zarzoso (?).
Cuando el retrato “cobra vida” la preciosa madre de María del Carmen está en una taberna donde algunos bailan con atuendo de los majos y majas de la época de Carlos III, ante un público ambientado en el siglo XIX por el aspecto de "contrabandistas" estilo Carmen ( la de Bizet), pero más allá del detalle, la escena es impecable por su coreografía, su desarrollo y esa protagonista deslumbrante. La versión que se canta en esta oportunidad es abreviada, suponiendo que la que existe grabada por Imperio Argentina es la original y completa que comienza por el estribillo (el maravilloso: paloma que desde el cielo….). Nuestra versión quedó muy aceptable a pesar de la poda, sin embargo la estrofa por la cual nos enteramos por qué la canción se llama así no la canta, de todas maneras yo pasé toda una vida sin darme cuenta y aquí estoy…. La canción es preciosa, a la altura de otras composiciones de la misma dupla y aunque la versión de Imperio es obviamente magnífica la de la película que tratamos, tiene un tiempo más lento que favorece mucho más la interpretación. Lolita canta divinamente y como es de suponer NO está grabada como Dios manda, de modo que continúen extrayéndola del video porque creo que jamás la encontraremos y difícilmente contaremos con la buena voluntad de sus herederos.
Disfruten una vez más de este excelente video de expansión mundial ¡en serio!


lunes, 9 de agosto de 2010

Las últimas películas

La última película que Lolita filmó en la década del '60 fue "Pimienta", junto a Luis Sandrini y un importante elenco (ver filmografía). Su retorno al cine se produjo varios años después con "Joven, viuda y estanciera", junto a Jorge Barreiro e Ignacio Quirós, estrenada en septiembre de 1970.
Dos años más tarde se estrenó la que sería su última película: "Allá en el Norte", con Carlos Estrada e Idelma Carlo.
Con estos títulos, la faceta cinematográfica de Lolita Torres tocó punto final.



lunes, 5 de julio de 2010

ESPIANDO LAS PELÍCULAS IV

De haber nacido 20 años antes Lolita hubiese sido de la partida de las grandes “cancionistas de tango” que aún hoy son referentes y sobre las que toda intérprete de tango vuelve una y otra vez. Desde Ada Falcón hasta Tita Merello pasando por Libertad Lamarque quien fue la que tuvo mayor proyección internacional y también amplitud forzosa en su repertorio, en aquellos primeros años el cine sonoro argentino basó su faceta musical en ese elenco de cantantes.

Lolita llega después. Sabido es por todos como confluyen en la historia artística de Lolita la tendencia fuertemente española de los principios de los 40 producto de la inmigración masiva que ocasiona la posguerra con esa increíble ductilidad y talento innato para interpretar la música española para que, por lo menos inicialmente, el producto artístico que es puesto en el mercado haya sido exclusivamente el resultado de este cruce. Tan maravillosa fue en este género que difícilmente logró “despegarse” de ese perfil aunque intentó abrir el juego ya de entrada, al menos en las películas que nos ocupan.

En 1955 se estrenan Más pobre que una Laucha y Un novio para Laura, en la primera canta “Caminito” y en la segunda “Caminito Soleado”, ambos caminitos muy transitados por Carlos Gardel, cantante idolatrado por Lolita (y por unos cuantos más) ya eran clásicos de la música nacional. Las interpretaciones son antológicas y dudo que hasta el momento sean justamente tenidas en cuenta como tales.

En la versión de “Caminito Soleado” (Gardel –Le Pera) con la que Laura se luce en la supuesta fiesta de compromiso, Lolita tiene una energía y una actitud física innegablemente criolla y gardeliana, el arreglo (guitarras celestiales y piano) , según los créditos de la película, debe ser del maestro Domingo Marafioti y realmente es magnífico. Dios ha querido (porque en materia de nuestra homenajeada permanente casi todo está en manos de Dios…. ) que tengamos una excelente copia de la película y puede ser bien apreciada esta maravillosa interpretación en el videoclip.

Con “Caminito” (Juan de Dios Filiberto- Coria Peñaloza) ya no tenemos tanta suerte, la copia es pésima y se desluce mucho la versión. El arreglo es de Tito Ribero y es el tango con que Analía hace su primera aparición en Chez Patachon. Aun en esta bruma audiovisual la interpretación es conmovedora.

Las versiones grabadas en estudio de ambos “caminitos” nunca fueron reeditadas y sólo contamos con las recuperaciones caseras de los registros originales. Y no sigo adelante para no llorar.



miércoles, 30 de junio de 2010

Al Norte de la luna

En el tercer acto de "Según pasan los años", Lolita dio vida a Marisabel. Así cantaba el ritmo de los '60, en una canción compuesta especialmente para ella por Palito Ortega.

viernes, 18 de junio de 2010

"Según pasan los años" - Titina - La chica del 17

En el personaje de Isabel, así transitaba su voz por la música de los años '20.

lunes, 14 de junio de 2010

Mujer de Torero

Así cantaba la copla Lolita en su personaje de Maricarmen, ubicado en el año 1900. "Según pasan los años", comedia musical, 1968.

viernes, 4 de junio de 2010

"Según pasan los años"

Podría contar aquel suceso, el de "Según pasan los años" de dos maneras diferentes o, mejor, desde las dos esquinas de una misma calle. En una se encuentra la ficha técnica, en la otra la memoria de la emoción.
La historia cuenta que Lolita Torres debutó en teatro en 1946 con la opereta "Zazá", en la que encarnó a La Bella Otero. Luego, participó en "Petit Café" en el Grand Splendid, con un elenco encabezado por Juan Carlos Thorry, Diana Maggi y Analía Gadé, cuyas recaudaciones se vieron ampliamente favorecidas a partir de la inclusión de Lolita que fue contratada por Thorry con ese objetivo precisamente. En 1952 tiene un protagónico junto a Juan Carlos Mareco con la comedia musical "Ladroncito de mi alma" que con notable frecuencia colgó el cartelito de "no hay más localidades".

La vida la fue llevanto por carrilles tan ajetreados como lo fueron la radio, el cine, dos bodas y varias maternidades, por lo que el teatro y la comedia musical debieron esperar varios años antes de volverse a dar.

Fue recién en 1968 cuando Lolita sintió que podía contraer el compromiso de entrega diaria que el teatro implica. ¡Por fin!!

"Según pasan los años" fue una comedia musical en tres actos y los tres personajes que encarnó Lolita recorrieron épocas diferentes; 1900, 1920 y 1968. Un elenco importante le daba verdadera jerarquía a la pieza teatral: Rodolfo Salerno, Enrique Liporace, Teresa Serrador, Osvaldo Terranova, Adolfo García Grau, son sólo algunos de aquellos nombres. Todos ellos bajo la dirección de Pedro Escudero. Un despliegue escenográfico poco común por entonces, un vestuario destacado y un manojo de canciones cautivantes fue el marco estelar que permitió el lucimiento impecable de su principal protagonista. Habían pasado muchos años desde "Ladroncito de mi alma" y la actriz y cantante había vuelto con todo.

En la otra esquina, refugio de una nostalgia bendita e imprescindible, conviven un montón de recuerdos del día en que vi "personalmente"a Lolita por primera vez. Tenía doce años y una ilusión gigantesca por conocerla. Verla "ahí nomás", tan cerquita de mí -que estaba sentada en la primera fila- actuando, cantando y bailando, en un entorno tan espectacular, produjo en mí un impacto tan fuerte, una conmoción tan intensa, que me dejó llorando durante varios días costándome salir de tan profunda emotividad.

Así la conocí. Así tuve su primer autógrafo. Luego volvería a aplaudirla hasta que me dolieran las manos, siempre de pie, a lo largo de mucho más de un centenar de espectáculos "en vivo". La escuché cantar en distintos escenarios, en variados entornos, diversos géneros musicales, con orquesta y a capella, y por eso digo que es la más grande, la más perfecta, absolutamente irremplazable. Una artista descomunal.